Django

Django desencadenado es, a todas luces, un salto cualitativo en la filmografía de Quentin Tarantino. Una historia simple pero sólida, larga pero entretenida, profunda a base de mensajes simples y, en su conjunto, una pequeña gran joya que no va a defraudar a ningún fan, tanto de Tarantino, como de sus intérpretes.

Ambientada en los preludios de la Guerra Civil Americana, King Schultz es un cazarrecompensas que deambula por el sur esclavista de los Estados Unidos. Sus “cacerías” le llevan a trabar amistad con un esclavo, Django, al que él mismo libera y con quién termina forjando una fructífera relación de amistad y negocios. Tras varías peripecias deciden emprender juntos el rescate de la mujer de Django.

Tarantino demuestra aqui, en la faceta de guión, volver a tener esa original frescura que ya exhibio en la fallida Malditos Bastardos. Diálogos locos y atrevidos, en los que se hilvana a la perfección el lenguaje y argot de la época sin que el resultado termine en pedantería ni soberbia. Una cinta plagada de filosofía Tarantiniana. Ésa en la que expone la torpeza y el absurdo de la realidad desde una óptica que sólo él sabe ver. No hay que olvidar que él se considera, ante todo, un escritor, más allá de su rol de guionista o director. Tarantino ama explayarse en sus diálogos, trufarlos de ideas sin sentido a priori y que terminan por gestar una idea muy clara en la mente del espectador, únicamente, cuando a él le venga en gana juntar todas las piezas de su rompecabezas verborreico.


Que el metraje de casi tres horas no os asuste. El ritmo no decae ni se pierde en ningún momento. Es una pelicula del Oeste, sí y por tanto repleta de clichés. Sin embargo, siendo un tema tan poco tratado como el de la esclavitud (anterior a la Guerra Civil), los clichés quedan relegados a un cómico segundo plano y lo que de verdad nos impone es el vernos obligados a reírnos de las explicaciones pseudocientíficas para demostrar la superioridad blanca, el mercantilismo de seres humanos como si de hortalizas se tratara o el, en muchos casos, flagrante retraso mental de una sociedad endogámica con miedo a avanzar, aunque eso no implique más que quedarse quieta.

Christoph Waltz encabeza un reparto brutal, en el sentido coral de que todos están magníficos y el nivel de interpretaciones de todos es altísimo (de Oscar) pero donde la única gran estrella que sobresale es justamente la que más tarda en aparecer y menos tiempo recibe: un soberbio Samuel L. Jackson que termina por bordar un papel mejor que su mediocre caracterización y que da sentido a las dos horas largas anteriores a su aparición.

Hacía tiempo que Tarantino no lograba un nivel tan alto en todas las facetas de una película y eso convierte a ésta en la mejor opción para elegir en el cine, si es que aun no lo ha habéis visto. Altísimamente recomendable para mayores, pequeños, fans y no tan fans, blancos, amarillos y hasta ¡negros!
Esta es una noticia de nuestros colaboradores de:

Publicado el febrero 10, 2013 en Cine. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: