Los Miserables

Basada en la obra que Víctor Hugo escribió allá por el año 1862, se ha estrenado en España la que está llamada a escribir una nueva página en la historia del cine, esta vez en la categoría de los musicales.

La película transcurre en la Francia del siglo XIX y cuenta una emotiva historia de sueños rotos, amor no correspondido, pasión, sacrificio y redención. Hugh Jackman es Jean Valjean, el exconvicto perseguido durante décadas por el despiadado policía Javert (Russel Crowe), después de saltarse la condicional. Cuando Valjean accede a cuidar de Cosette, la joven hija de Fantine (Anne Hathaway), sus vidas cambiarán para siempre.

Lo primero que hay que decir es que si no te gustan los musicales y te cansa leer subtítulos, difícilmente te gustará el film, por mucho que yo diga que es maravillosa. Pero es que lo es, los actores están a un nivel estratosférico, hacía tiempo que no salia del cine con la sensación de haber visto algo que haría historia. Hugh Jackman, como el convicto Jean Valjean, consigue trasladar al espectador a una época en la que los ricos eran muy ricos y los pobres muy pobres, en la que un hombre difícilmente puede cambiar su estrella, pero en la que la policía estaba por encima incluso de la propia ley.
El reparto esta de Óscar entero, quisiera mencionar varias cosas, la primera es que aunque parezca increíble sólo han nominado a Jackman y a Hathaway a los Globos de Oro, cuando la actuación de cualquiera de los miembros secundarios de reparto (Sacha Baron Cohen, a ver si se deja de dictadores y gaitadas y se pone de verdad a actuar, que luego pasa lo que pasa, que es mejor actor de lo que parece), están a años luz de los nominados en las diversas categorías, mención aparte Tom Hooper, que ya nos sorprendió muy gratamente en El Discurso del Rey.

Una de las grandes cosas que tiene el film, es que cada uno de los actores protagonistas y secundarios ha tenido un plano para él/ella en los que la acción se ha encuadrado en ellos sin moverse mientras interpretaban su canción, detalle bastante grato y que da una idea de la envergadura del proyecto y la confianza en los actores que llenan la pantalla en cada oportunidad que tienen.
Se han escuchado diversas críticas sobre el tema de que los decorados se nota mucho que son de cartón-piedra, la verdad es que yo no lo noté mucho, siempre hay que comprender diversos aspectos de estas producciones, el primero el igual que pasaba, por ejemplo en Moulin Rouge, es que es imposible trasladarte a esa época en concreto y que París está bastante cambiado, no se nota tanto como se han quejado algunos críticos, pero oye cada uno tiene su opinión.

Hacer una película de un musical de tanto éxito, que se ha estrenado en muchísimos países y que lleva en cartel desde 1985 que se estrenó en Londres, es una apuesta muy arriesgada, que por suerte han superado. Una de las cosas que diferencia esta propuesta de otras en su género, es la realización. Hasta ahora en los musicales, se grababa en estudio las canciones y los actores hacían playback en el set de rodaje. En Los Miserables se han atrevido a cantar en directo, me explico, las voces que oímos son las reales de ellos en ese mismo momento, eso hace que apreciemos muchísima carga dramática, por ejemplo, en la escena del corte de pelo de Fantine (por si os lo preguntáis, sí, se hizo a toma única, le están cortando el pelo de verdad).
También he leido que Russel Crowe desentona con el resto del reparto, para mí no lo hace, cierto es que vocalmente no está a la altura, pero puede deberse a que su voz es más grave, francamente lo que le falta de voz lo pone de actor creando un Javert despiadado y obsesivo con la ley lo que le hace perseguir sin descanso a Valjean. 
Sorpresas gratas también tiene esta cinta, quién iba a decir lo de Baron Cohen o Helena Boham Carter (aunque a ésta ya la habíamos visto en otro musical como Sweeney Todd) pero no quiero despedirme sin mencionar a Eddie Redmayne, famoso por protagonizar la miniserie de Los Pilares de la Tierra, que aquí demuestra una calidad vocal apabullante y sorprendente, ya que le toca compartir pantalla con Jackman y sabe estar a tan a la altura como el resto.

Si el mundo del cine es justo, como lo fue el año de The Artist, esta sí es una película de 11 Óscars, no Titanic y mucho menos El Retorno del Rey, espero que ese día el Teatro Kodac en pleno se levante y diga: ¿Quién soy yo? Soy Jean Valjean.

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Publicado el enero 23, 2013 en Cine. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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