Looper. Pasado en Bucles

Looper deja un sabor de boca extraño. Llegas a la película después de una estupenda promoción y unas excelentes críticas pero te encuentras con dos historias mezcladas, que, cada una por su cuenta, habrían cosechado alabanzas mediocres y el resultado, unidas, no es mucho mejor. 

En un futuro lejano al futuro lejano donde se narra la historia, los viajes en el tiempo han sido descubiertos. La mafia los usa para hacer desaparecer a cualquier persona que les moleste, mandándolos al pasado, a un lugar y hora preestablecidos, donde son ejecutados e incinerados. Si ese asesino sigue vivo en el futuro, se coge a su yo próximo y se le envía al pasado, con una muy apreciable cantidad de dinero, para ser ejecutado por sí mismo y dar por terminado su trabajo como eliminador.

Como punto de partida es genial. Las posibilidades que se abren con esta sinopsis son enormes. El problema es que se lía sobre sí misma. Como ya dije en críticas anteriores, ya sea terror o ciencia ficción (mayoritariamente) se deben establecer unas reglas de funcionamiento interno. Es decir “al monstruo sólo se le puede matar si…” o “el viaje en el tiempo sólo acepta X circunstancias”. Aquí esto se ha obviado por completo. La historia está pidiendo a gritos que se desarrolle el funcionamiento de los viajes temporales. Que se explique cómo actúa la policía contra esta nueva modalidad de crímenes.

Está claro que eso de dispararse a sí mismo lleva unas implicaciones emocionales y personales difíciles de superar. Es un acierto que en la película todos los que van a ser ejecutados lleven las manos atadas a la espalda y una capucha. Así, no sabes y no lamentas. Nos queda claro que de ahí nacerá el conflicto que mueva todas las tramas. Pero por eso mismo, explicarlo de inicio (aquí sí exponen una regla) le resta fuerza cuando por fin atañe al protagonista.

Hasta aquí el apunte de una de las tramas. La segunda es la más prescindible. Se trata de mezclar en este futuro la aparición de telequinéticos. Gente que puede levantar objetos con la mente en la mayoría de los casos y de cosas peores en unos pocos. Como trama por sí sola ya habría dado bastante juego, pero en el conjunto de la historia pega un frenazo dramático del que ya no logrará reponerse. La duración es de casi dos horas y por un momento olvidamos cual es el objetivo principal, o lo que es lo mismo, nos aburrimos.

Es un conjunto fallido. Me recuerda demasiado a esa otra película, también protagonizada por Bruce Willis, “Los sustitutos” (2009), que partía de una gran idea pero terminaba por perderse entre tonterías sin interés. U otra más reciente titulada “InTime” (2011). Ambas con talento, medios y pretensiones infladas por una promoción de libro, pero que se deshinchan antes de llegar a la mitad del metraje.

¿Qué si podéis verla? En mi opinión si, por muy mal que os parezca que la he puesto y llegue a aburrir en algún punto, es, de entre las tres películas citadas, la mejor y más completa. Amén de ser entretenida y deparar alguna que otra sorpresa.

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Publicado el noviembre 22, 2012 en Cine. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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