Vacaciones en el Infierno

Para muchos de nosotros Mel Gibson sigue siendo uno de nuestros héroes de acción favoritos. Ni que decir que es de esos actores que mantienen intacto un carisma, aunque haga décadas que se quitaran su melena setentera u ochentera. Tiene una de esas miradas penetrantes que le han granjeado un puesto permanente detrás del gatillo, aunque no sea alto, ni musculoso, ni arrastre ese aquel de Bruce Willis. Mel Gibson es Mel Gibson, con sus meteduras de pata y sus películas olvidables.

Un ladrón huye junto con su compañero hacia la frontera mexicana. Ya al otro lado, ambos toman caminos bien distintos. Mel Gibson termina en una cárcel mexicana y aprende poco a poco a sobrevivir, guiado por un niño de diez años, en un mundo surrealista, con unas reglas únicas, buscando siempre la manera de escapar de ese infierno.

La idea de partida está muy bien. Nos acerca a un mundo que conocemos a menudo por los titulares pero que habría que vivir para saber que es cierto. La locura de la cárcel mexicana es un puntazo a favor. Surrealismo de tacos, droga y la Santa Muerte. Un escenario loco que parece la cuadra de El Chavo del Ocho con armas y exceso de tequila. Varias cárceles dentro de otras cárceles que para los que poseen la plata, ni siquiera es cárcel sino el lugar donde volver a dormir, pues sus puertas están abiertas si tienes que ir a ver un partido de fútbol importante. La corrupción de los funcionarios como menú del día, noches de Casino bajo la alambrada, familias enteras conviviendo con los presos más peligrosos al oeste de Tijuana. Todo esto y más, incluyendo innumerables clichés, como un mundo hostil para mayor lucimiento de un gringo superviviente, que no se arrodilla ante la amenaza o el soborno.

En Vacaciones en el Infierno recuerda un poco a todos aquellos papeles de antaño. Abarca la elegancia dePayback, al elocuente estafador de Maverick y al temerario detective de Arma Letal. Por el contrario le falla compensar todas estas cualidades y equilibrarlas. Termina por resultar en un personaje desdibujado, cuyas motivaciones y prioridades quedan difusas, a merced del desarrollo de la historia y lo políticamente correcto. Por suerte el oficio de muchos años actuando termina por convertir todo esto en algo irrelevante.

Daniel Giménez Cacho borda el papel de padrino. Adicto a todo. Temperamental. Asusta con la elegancia kitsch del que es capaz de todo por permanecer en lo alto de la pirámide alimenticia carcelaria. Está enorme, no sólo por conseguir un papel al lado de uno de los grandes, sino que él mismo llega a comerse en muchos momentos al Sr. Gibson.

La nota negativa de la película está en su realización loca. Demasiada cámara al hombro que termina por volvernos locos. Demasiados intentos de resultar atrevido cuando en el fondo la historia no aporta más que el rato de verla. Mucha pretensión en su guión (firmado también por Mel) de bordar unos diálogos redondos, de establecer una de esas filosofías de vida criminal tan presuntuosas como le gustan a Guy Ritchie (Snatch, El Club de la lucha) y que aquí ni se aproximan a su nivel.

A pesar de no aportar prácticamente nada al género carcelario, es una cinta muy entretenida de ver. Ante la duda, repetid conmigo, “es que sale Mel Gibson, el deBraveHeart”.

Esta es una noticia de nuestros colaboradores de:

Publicado el octubre 24, 2012 en Cine. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: